Uno de mis pequeños grandes placeres es experimentar en la cocina y pasarme horas y horas perdiendo la noción del tiempo, a modo de terapia y espacio lúdico. Y si encima podemos dar placer a los demás…
Porque no se siente el mismo placer cocinando para uno mismo que cocinando para aquellos que queremos. Claro que éstos también deben querernos muchísimo cuando aceptan arriesgarse a catar algunos de mis “experimentos”… Eso sí, todos ellos hechos con mucha curiosidad, ilusión y mucho amor.
El experimento de hoy ha sido una tajine de merluza de pincho, al llegar a casa a las 22:15h, después de un no parar en el trabajo todo el día,
Et… voilà!
*de acuerdo, la calidad fotográfica deja mucho que desear, pero me quedé sin pilas para la cámara y tuve que tirar de móvil…

No hay comentarios:
Publicar un comentario