Banda Sonora de Noctilucas

jueves, 26 de noviembre de 2009

O que tu queres sei eu... (conozco perfectamente cuáles son tus intenciones... Vaya, que se te ve el plumero!)


La esclava blanca. Jean-Jules-Antoine. Lecomte de Noüy, 1888.
Musée des Beaux Arts, Nantes.

"La esclava blanca muestra una esclava desnuda. El hombre que la posee hace con ella lo que quiere". O sea, la fantasía de todo hombre!

Sólo con esto el autor ya se aseguraba la venta del cuadro que, para los cánones de la época, rozaría la pornografía. Es más, se trata de una esclava blanca. Con ese simple adjetivo "blanca", Lecomte de Noüy permitía al cliente y a los espectadores soñar con reducir a la esclavitud a la hermosa vecinita, a la bella prima, sin el menor atisbo de culpa: "son los árabes quienes esclavizan las mujeres, no nosotros..."  (porque claro, no tiene ningún aliciente esclavizar a una alma fácil...)Y además, ¡Vaya una mirada maliciosa! Picarona, diría. La esclavitud mezclada con el lujo y la indolencia, cuyo único deber es el placer, seguro que no desagrada a la mujer, al menos eso es lo que piensa, lo que espera, lo que afirma la colusión masculina del pintor y su público...

PD: No desperdiciar ese cabello suelto, símbolo de mujer soltera, prostituta o esclava... ni la naranja fresca jugosa, abierta dispuesta a entregar el zumo a quien la tome... ni ese magnífico cigarrillo, erecto, que sostiene su mano...




 

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